PRENSA
Culturas :: Artes escénicas Diagonal periódico
Virginia Fernández Viernes 11 de febrero de 2011. Número 143 Número 144
Entrevista a Valeria Alonso, directora y actriz de la compañía La Cabra
“Es importante que el espectador se sienta protagonista de lo que está pasando”
La obra ’Boyfriend’ de la compañía La Cabra ha regresado en su tercera temporada a la sala Triángulo de Madrid para quedarse todo febrero. Valeria Alonso, actriz y directora de la compañía nos habla de este proyecto, que forma parte de la trilogía ’Amor Bio’.
Curtida en los escenarios porteños, lleva once años produciendo y creando sus propios proyectos escénicos y de video arte. Se trasladó en 2002 a París, donde estuvo dos años formándose y estudiando danza contemporánea y coreografía. Finalmente viajó a España para desarrollar una línea estética y del lenguaje teatral donde la interacción con el público es fundamental. También la podemos ver en la película Todas las canciones hablan de mí de Jonás Trueba, y en la serie televisiva Cuéntame como pasó.
En la obra Boyfriend nos encontramos con un tipo de mujer independiente, pero a la vez esclava de las frustraciones que genera la sociedad de consumo…
El cuestionamiento de la obra es encontrar el lugar de la mujer, que está entre una mujer libre y una mujer sometida. Todos los elementos de la obra están en constante diálogo entre estos dos tipos de mujer, en busca de un equilibrio. Nuestra generación se está desprendiendo de un montón de cosas, de un legado represor y, sin embargo, hay una serie de cuestiones todavía por resolver. De todas maneras, la obra puede incitar diferentes lecturas, está abierta a todo tipo de público. Hay gente que viene para divertirse y otra que entra más en el discurso y se interesa más por la poética y la crítica.
¿Que expectativas tenéis con respecto a esta obra? ¿Qué otros proyectos tenéis? Hemos tenido una excelente acogida, nos queda todo el mes de febrero y estamos viendo la continuidad. Esperamos que a partir de esto pueda salir más trabajo. Vamos a estar con otras dos obras de micro-teatro. El 9 de febrero estrenamos Cortar por fax y el 9 de marzo estrenaremos La sole. Pero queremos seguir moviendo Boyfriend y continuar con la trilogía. La próxima será Husband, y luego Kids.
¿El teatro está cambiando con la influencia de los nuevos medios y las nuevas tecnologías? Está cambiando desde hace 50 años, no creo que ahora esté cambiando especialmente por las nuevas tecnologías. Sí es cierto que la interacción con el público compromete al espectador, que deja de estar cómodo en su butaca. Hay escenas en las que tiene que estar el público. Hay momentos en los que si no tenemos al público la obra no se termina de contar. Eso hace que la gente se sienta de otra manera. Esto es algo que me interesa mucho, que el espectador o espectadora se sienta protagonista de lo que está pasando. Si lo que se está contando depende de él o de ella, de alguna manera, para mí cambia todo, cambia el hecho teatral.
¿Es el teatro el ámbito donde te sientes más a gusto como artista? El teatro es lo que más conozco. Empecé a hacer teatro con doce años y empecé a crear a los 17. Desde muy joven me he relacionado con la creación y con una visión del espacio teatral desde otro lugar, no sólo como actriz. Esto también me gustaría hacerlo en el cine, para situarme en otro lugar. Es un proyecto todavía en proceso, algo que sueño y que me encantaría experimentar en un futuro. De todas formas, creo que el teatro tiene posibilidades infinitas, en parte por las posibilidades que ofrece la interacción con el público. El teatro es eterno, no va a morir nunca, es magia pura. Sin embargo, el cine seguro que cambiará de formatos.
¿Qué diferencias más llamativas encuentras entre la escena teatral española y la argentina? Argentina tiene una tradición teatral antigua y acelerada. Está llena de creadores, de directores, de actores, de teatro y de públicos. Todo el mundo va al teatro, todo tipo de público. En España ir al teatro todavía no es algo tan común. Aquí nos encontramos con artistas que usan el teatro para mostrarse y llegar a otro lado. En Argentina hay mucha gente que vive exclusivamente del teatro, y que no está interesada en indagar en otros medios.
¿El teatro carece de suficientes ayudas? ¿Supone un obstáculo para la creación? El dinero no es un freno para la creación. Esta obra, por ejemplo, se hizo con muy poco dinero, pero estamos luchando para trabajar en condiciones más justas, y poder recibir subvenciones y ayudas, porque yo creo que la obra y la compañía lo merecen. Esto es una inversión. Confiamos en que se está sembrando para cosechar. Los elementos que se usan están adaptados a un teatro pobre. Boyfriend podría tener una infraestructura tridimensional. Sin embargo, es lo que es porque no hemos recibido ninguna ayuda económica. Aunque el dinero tampoco es garantía de nada. Vemos obras que tienen mucho dinero y son un desastre en contenidos.
“Novio a la fuga. Una mujer vestida de blanco llora, grita y se desespera por el escenario. La polifacética actriz Valeria Alonso y la compañía La Cabra plantean en Boyfriend una irreverente reflexión sobre los deseos personales y las condiciones impuestas por la sociedad” El país digital, BEATRIZ PORTINARI- Madrid – 21/01/2011
Lo único importante para una mujer es tener su Boyfriend
Humor irónico en formato teatro-danza con Valeria Alonso y la compañía La Cabra
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Julio Castro – laRepúblicaCultural.es Como ese trozo de carne con tetas, que sólo piensa en un compromiso de matrimonio, en estar bien arreglada y en operarse en cuanto empiece a fallar cualquier cosa (no vaya a ser que su hombre las abandone), son las mujeres. Con tetas grandes, desde luego, porque si son pequeñas ¿de qué sirven?, no vaya a ser que, además, con las tetas pequeñas sean capaces de pensar y tomar decisiones propias… Bueno, en realidad, estas cinco mujeres no son así, pero pretenden serlo en cada escena, para poder tener la capacidad de dejar de serlo. Hay instantes en que casi se diría que quisieran ser hombres, a fin de que nadie les impida ser todo lo mujeres que son capaces de ser ¿sería paradójico? Bienvenidos a nuestra evolucionada sociedad. El espectáculo que Valeria Alonso pone en escena incluye muchas cosas, desde el teatro en forma de parodia y el humor tipo sátira, hasta las intervenciones con el público, pero sobre todo, danza dentro de cada escena, presentando y sintetizando prácticamente cada situación. Realmente, se desarrolla con poca escenografía, aunque la sensación constante es la de contar con numerosos recursos en cada momento. Creo que es el resultado de un diseño dramático y una coreografía, en las que se ha sabido tirar de todos los recursos personales de las actrices/bailarina, consiguiendo centrar la atención del público en cada punto interesante, mientras que el entorno de la mirada sólo percibe lo que ellas quieren que pienses. Quitando un simulacro de retrete con dos paredes y suelo, una mesa al fondo y una diminuta tarima, el resto es inexistente y queda a merced de la creatividad de las actrices y a la imaginación de l@s espectador@s. Sea de manera colectiva, sea de forma individual, las chicas de la compañía acaban expresando en palabras y en ritmo corporal lo que piensan de lo que nos rodea, de su situación, de lo que quiera que se espere de ellas y que no tienen por qué dar. Entre tanto, distintos momentos de proyección de video completan la parodia de vida en que nos encontramos, que ellas hacen más divertida y esperpéntica si cabe. En definitiva ¿se trata de mear de pié? No hay problema, siempre que luego se limpie la tabla… Continuos cambios de situación y de vestuario nos conducen de una historia a otra, sin dejar de meter el dedo en el ojo ¡Ojo! que luego también quieren mucho al público y lo demuestran, como se podrá comprobar. Pero al final ¿qué queda? Pues poca cosa, porque ellas ya saben que sin tetas estarán solas para toda su vida ¡aunque les caigan todos los ramos de flores en las bodas! Reconozco que entrar a un espectáculo como este, pensando que me voy a tragar una muestra de lo más comercial y frívolo que se puede hacer en estos tiempos, hace que la cabeza se me de la vuelta 180º grados (no como a la niña de El exorcista, que al final le iba a parar al mismo sitio), para sorprenderme en el lado opuesto a cuando entré en la sala, frente a una idea interesante, divertida, original y muy, muy crítica. Todos mis respetos para quien muestra la situación desde un ángulo tan distinto a lo habitual, para conseguir que a la gente le lleguen los mensajes. Me ocurrió (en otros términos) lo mismo que en Monstruos, de Marina Wainer, cuando el monólogo de Fernanda Orazi (Nadie), y es que en un instante en que Valeria recita algo, con lo que te puedes sonreír, pero que tiene un trasfondo serio, escuchas que algunos se carcajean como si fuese un mero chiste, y me pregunto si a ellos les llega el mensaje. Bueno, igual sí. De todas maneras, creo que si se sigue atentamente cada momento y cada situación, encontraremos en el fondo instantes amargos y dulces que, con las gafas de la frivolidad, pueden ser muy cómicos, pero también pueden hacer sentir muchas otras cosas: interesante ese doble fondo. Llevan en marcha con ello desde 2005, aunque comenzó con un formato diferente, de manera que si continúan en cartel, no seré el único que cree que es muy recomendable ir a verla. “Lejos de ser la tipica pieza gamberra creada para la provocación por la provocación, La cabra nos ofrece sesenta minutos de diversión inteligente, que nos hace reir y nos hace pensar. La pieza se hace corta. Los dialogos, monologos casi siempre, son “escandalosos” sin resultar, a pesar de ello, chabacanos. |
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